domingo, 11 de mayo de 2014

AUNQUE NO SALÍ DE TU VIENTRE


Por Luna Francés.


Amiga, hermana… Madre.
Si, te llamo madre, con orgullo y regocijo.
Porque eso ha sido usted para mí, Maria Teresa Fuenmayor  
una madre, que tomo esta mujer niña; gris, asustada, temerosa.
Con  paciencia, amor y enseñanzas,
me fue moldeando como una plastilina
entre sus dulces y francas manos.
Haciendo de mí…
La mujer visible que brilla con luz propia.
Ha llorado con mis tristezas.
Ha celebrado mis alegrías.
En la enfermedad me ha sustentado.
Y ha hecho suyas mis noches de desvelos.
Solo una Madre, es capaz de hacer tanto
de forma desinteresada,
como lo ha hecho y lo continua haciendo usted conmigo.
¡Por eso y por tantas bendiciones que de usted he recibido…
Hoy te bendigo madre de la vida¡